Después de 18
temporadas al más alto nivel, después de marcar algo más de 400 goles, de ser
el máximo goleador de las competiciones europeas, el español que más goles ha
marcado en la historia, ha llegado el momento de bajar de marcha, y de que Raúl
siga disfrutando del fútbol, y haciéndonos disfrutar de él al resto, pero con
menos exigencias y con más tranquilidad.
No se le puede
reprochar nada, lo ha dado todo siempre, tanto en el Real Madrid, como en el
Schalke y en la Selección española. Su palmarés es extenso, con el Madrid lo
ganó todo, y a nivel personal consiguió ser pichichi en dos ocasiones y ser
balón de plata, de oro no porque no interesaba en Europa, pero se lo merecía,
ese y alguno más, y con el Schalke también ganó dos títulos.
Raúl ha
levantado expectación y admiración allá donde ha ido, su profesionalidad, su
elegancia dentro y fuera del campo y su humildad, han hecho que todos los
rivales, aficionados e incluso árbitros le respeten. Hay un dato que ejempliza
su grandeza: nunca ha sido expulsado en los 18 años que lleva como profesional.
Demuestra su fair play, un jugador que nunca perdió los nervios dentro del
campo, que animaba a sus compañeros y tiraba de ellos.
Llegó a Alemania
pidiendo paciencia para su adaptación, y tardó unos minutos en meter su primer
gol y demostrando que su hambre de gol sigue intacta. Se ganó las alabanzas de
todo el país y de la prensa, y el sobrenombre de ‘Señor Raúl’. Ahora se va del Schalke después de 2
temporadas, donde la admiración, respeto y pasión que ha levantado, está al
alcance de muy pocos, sólo de los elegidos.
El Schalke va a
retirar el número 7 de Raúl, rindiéndole el mejor homenaje y admiración que un deportista
puede recibir. Se sienten en deuda con él, porque ha dado todo por ellos en dos
años, y ha hecho que el club tenga repercusión mundial gracias a él.
No puede tener una
salida más digna del Schalke, casi igual que la que le brindó el Real Madrid
después de 16 años vistiendo su camiseta y siendo su capitán y buque insignia.
Donde se fue un 26 de julio, sin una despedida a su altura y sin atisbos de
homenajes. Aquí no se fue justo con él, ni el Real Madrid ni la Selección, un
jugador de su categoría se merecía un adiós de ambos sitios que ensalzara y
agradeciera sus aportaciones, tanto dentro como fuera del campo.
Sólo queda decir ¡¡Eterno Capitán!! ¡¡Raúl selección!!
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